MARÍA INMACULADA EN LA VIDA DE LA URSULINA

Nuestra identidad de mujeres consagradas tiene su modelo identificativo en la Inmaculada Virgen María, la mujer nueva, que desde su concepción inmaculada refleja más perfectamente la belleza divina (VC 28). Ella, la “toda santa” (Inmaculada), es la realización total y perfecta de la persona humana que acepta los dones de Dios sin oponer resistencia. Sin embargo no se sitúa como objeto pasivo de un privilegio de lo alto, sino que asume el don libre y concientemente, abriéndose a un camino de fidelidad y de plena dedicación al Misterio divino.

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